El nombre "nuevo periodismo" remite tanto a la corriente surgida en la década de 1960 en Estados Unidos, con Tom Wolfe o Gay Talese como figuras emblemáticas, como a la FNPI, la fundación impulsada por García Márquez en los 90 y los "cronistas de Indias" ligados a ella. Dos movimientos que coinciden en su apuesta por un periodismo de autor, en el que convivan la calidad literaria y la explicación de la realidad con una mirada propia.
Los practicantes de estos dos nuevos periodismos pueden definirse por "un estilo bastardo que juega a dos bandas, explota la autoridad fáctica del periodismo y crea atmósferas propias de la narrativa”, la frase con la que Dwight Macdonald, pretendió denostar a Tom Wolfe. Pero además ambos grupos muestran una coincidencia más profunda en los medios usados para conseguir esta conjunción de atmósfera y autoridad.


